Sirviendo la Palabra según Sanjuán: Lc 18, 9-14

“El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ¡oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano… El publicano, en cambio, sólo se golpeaba el pecho diciendo: ¡oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Todos llevamos dentro una dosis de fariseo y otra dosis de publicano. […]