¡Oh, Dios mío!

Desde que comencé a menudear las páginas de la Autobiografía de Claret, me chocó su inclinación por dirigirse a Dios con la interjección “¡Oh!” por delante. Comprueben, por favor, el mismo texto autobiográfico y vean la cantidad de veces que pone porescrito esa fórmula (Aut. 21, 35, 41, 42, 65….etc.). [Podéis encontrar la Autobiografía de […]