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- Ha comenzado el curso para nuevos profesores
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- Hoy es la fieta litúrgica de los mártires claretianos de Barbastro
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también pasó...
| Nuevo Secretariado de Educación Cristiana |
Ayer concluyó el Encuentro de los Colegios de Bética. Por la mañana tuvieron la "Asamblea del Sector" donde se eligió al nuevo coordinador del SEC (Secretariado de la Educación Cristiana), P. Juan Ramón Gómez
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| Mensaje final del Presidente al Capítulo |
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| Escrito por Administrador |
| Domingo, 03 de Enero de 2010 15:55 |
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Querido P. Provincial y queridos hermanos capitulares: A algunos de vosotros les hizo gracia que anteayer recordara la famosa frase: “Un camello es un caballo dibujado por una comisión”. Fue una manera de quitar hierro al tedioso trabajo de examinar y aprobar textos. Reconozco que esta frase irónica resulta un poco descorazonadora para quienes nos esforzamos humildemente por pensar y actuar juntos. Pero quizá contiene una advertencia implícita: necesitamos recuperar la excelencia frente a la mediocridad y la sencillez frente a la complicación. Somos herederos de un modelo de Capítulo que tal vez tengamos que revisar en los próximos años. En cualquier caso, más allá del método, que siempre es perfectible, lo importante es rescatar la sustancia. Viendo el resultado de nuestro Capítulo, no tengo la impresión de haber alumbrado un camello. Resulta sorprendente que, en medio de nuestras diferencias, hayamos sido capaces de diseñar un sugestivo proyecto en común. Durante una semana hemos sido testigos y protagonistas de:
Las cosas podrían haber sido de otro modo, pero toda experiencia de vida y trabajo en común tiene su mística y su ascética, sus momentos visionarios y sus tiempos de trabajo artesano. Nos sentimos agradecidos por todo lo que somos y recibimos, lo celebramos, pero también percibimos la responsabilidad de trabajar ese capital y hacerlo fecundo. Y esto pasa siempre por mediaciones psicosociales, programáticas y económicas: es la ley de la encarnación. Por otra parte, cada Capítulo suele ser un fiel reflejo del momento social, eclesial, congregacional y provincial que vivimos. Se dice que Europa vive ahora un suave pero imparable atardecer cultural, político … y hasta religioso. Es el ciclo de la historia. No está dicho que en este ciclo no se pueda seguir viviendo y testimoniando el Evangelio. En línea con nuestro XXIV Capítulo General, tendremos que adiestrarnos para afrontar este momento sin desánimo y ensayar la “espiritualidad del decrecimiento” que nos conecta con algunos armónicos del Evangelio apenas explorados en momentos en los que somos protagonistas y abundamos en personal y recursos: la profundidad, la humildad, la colaboración con otros, la paciencia, la escucha, el buen humor y, por encima de todo, la virtud de la esperanza. Las tres prioridades escogidas por el XVII Capítulo Provincial de Bética (Espiritualidad y estilo de vida, Audacia misionera y Pastoral vocacional) señalan una orientación muy clara para los próximos seis años. Es bueno recordarlas en su formulación desnuda para no perdernos en la selva de propuestas. Queremos ser hombres de Espíritu, compañeros de camino de los pequeños y excluidos de nuestra sociedad, creativos para proponer el Evangelio de Jesucristo a quienes no lo conocen o se han apartado de él y dispuestos a pagar el precio de invitar a otros a vivir con nosotros. Coinciden con las tres prioridades del Capítulo General: reavivar el Fuego en nosotros (cf. HAC 53-56), encender a otros (cf. HAC 61) y compartir el Fuego con las generaciones futuras (cf. HAC 62-65). Junto a ellas, hemos abordado otros asuntos y cuestiones que completan el programa de vida y misión de la Provincia para los próximos seis años. Quienes hemos sido creativos a la hora de diseñarlo tenemos que ser fieles a la hora de llevarlo a la práctica. Y no solo eso: cada capitular, solidariamente con el gobierno provincial, está llamado a involucrar al resto de la Provincia, a crear un clima que favorezca el cumplimiento de lo acordado. Los seglares que más nos conocen saben muy bien lo que quieren de nosotros. Además del testimonio oral y escrito que nos dejaron durante el Capítulo, ayer tuve ocasión de compartir con algunos de ellos sus expectativas. Nos quieren “testigos y compañeros” en las distancias cortas, allí donde caen los muros protectores del rol que desempeñamos y no tenemos más remedio que librar la batalla de lo que cada uno de nosotros somos en realidad: creyentes o profesionales de la religión, pobres o acomodados, compasivos o distantes, etc. Me voy de Sevilla no solo satisfecho sino contento. Veo una Provincia “encendida”, con una autoestima alta, pero no encerrada en sí misma. Veo al nuevo gobierno provincial como un equipo tranquilo que puede ejercer un sereno liderazgo hacia una vida misionera centrada en lo sustancial. Antes de terminar, quiero agradeceros de corazón a todos y cada uno de vosotros la acogida sin protocolos, la comprensión y la colaboración. Extiendo este agradecimiento a todas las personas que han contribuido a la preparación y desarrollo del Capítulo: el gobierno provincial saliente, el personal claretiano de esta casa y de la comunidad del Claret. De manera especial, doy las gracias a los que me han ayudado en la moderación (P. Eleuterio López y P. Manuel Carrasco), al secretario capitular y su ayudante (P. José María Hernández y P. Fermín Rodríguez), a los miembros de las comisiones de acogida, liturgia, animación, asuntos varios, revisión de actas, encuesta evaluativa y, por supuesto, a la comisión central (P. Manuel J. Arroba, P. Ricardo Volo, P. Jorge R. Sánchez), que ha llevado el peso de rehacer lo que íbamos sugiriendo y aprobando. El evangelio que leeremos en la Eucaristía de este segundo domingo de Navidad nos da la clave para vivir lo que al comienzo del Capítulo subrayábamos: nuestra vocación de hijos (“Pero a cuantos la recibieron [la Palabra], les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre”.) Los Misioneros Hijos no se arredran ante nada porque se saben sostenidos por el amor incondicional de un Padre y una Madre que nunca los abandonan. No someten su alegría a los vaivenes de la vida o al baremo de éxitos y fracasos. Que María, que por su obediencia de fe, engendró la Palabra en su corazón, la siga engendrando en nosotros y, a través de nuestro ministerio, en otros muchos hombres y mujeres. Que sigamos mirándonos en el espejo de San Antonio María Claret y solicitando su intercesión. Termina este capítulo de discernimiento, pero empieza otro capítulo en el libro de nuestra vida personal y comunitaria. Ojalá podamos vivirlo con el mismo espíritu de comunión y alegría que hemos compartido a lo largo de esta semana. Gonzalo Fernández Sanz, CMF |
XXIV Capítulo General
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Mensaje final del Presidente al Capítulo


