“Dadles vosotros de comer”. 

La gente se apiña alrededor de Jesús porque andaban como ovejas sin pastor. 

Ni se dan cuenta de que se les hace tarde. 

Son los discípulos los que caen en la cuenta de que atardece y quieren marcharse pronto. 

Pero Jesús no tiene prisas. Incluso les dice que ellos les den de comer. 

Acude a Jesús. Él nunca tendrá prisas para no atenderte.

Y escucha también su mandato: “Dadles vosotros de comer”. 

Quiere valerse de tí para saciar todo tipo de hambre. 

Pon en sus manos tus cinco panes y tus dos peces y verás cómo Él hace todo lo demás. Pon en sus manos lo poquito que tengas y Él realizará el milagro. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán Marín, cmf

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