«Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

La autoridad de Jesús en el Evangelio de San Marcos se asocia al poder de expulsar demonios, que es igual que decir al poder de arrojar de la persona humana todo aquello que la encadena y la esclaviza.

La autoridad que dimana de la persona de Jesús es capaz de curar sufrimientos, devolver la alegría y la dignidad y de restablecer a la persona en su plenitud de ser humano.

También tú puedes actuar con la autoridad de Jesús. 

Y lo haces siempre que eres compasivo con los sufrimientos de los demás, siempre que te acercas a sus problemas, cuando eres buen samaritano curando sus heridas, cuando consuelas y cuando compartes, cuando contagias alegría y disuelves las penas, cuando siembras la paz y luchas por la justicia…

Cuando así actúas, estás «arrojando demonios» porque eres la prolongación de la autoridad de Jesús. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán Marín, cmf

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