13 de enero de 2019. Lc 3, 15-16.21-22

Se acabaron las navidades y comenzamos año nuevo. Es tiempo de buenos propósitos y deseos. La frase que más hemos repetido en estos últimos días ha sido “feliz año nuevo”. Deseos para los demás y para nosotros mismos. Pero, ¿cómo conseguir ser feliz? ¿Qué estoy dispuesto a hacer?
Alguien escribió que la felicidad no es la meta, sino el camino. Se llega a ella por lo que hacemos y por cómo lo hacemos. La satisfacción por la obra bien hecha es la que nos trae la felicidad.
Este primer domingo del año celebramos la fiesta del Bautismo de Jesús. El comienzo de su vida pública, de la realización de su misión. San Pedro nos dice que “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
Tras ser bautizado es declarado Hijo de Dios y ungido con la fuerza del Espíritu. Igual que tú y yo tras nuestro bautismo. Él lleva a cabo su misión como lo anunció el profeta Isaías, desde la paz, la humildad, la justicia, el amor. 
¿Cómo voy a llevar esto a la vida, si soy seguidor de Jesús? En la familia, en la comunidad, en el trabajo, con los amigos…
Cuando termine el 2019, ¿habrá sido un feliz año?

Juan Ramón Gómez Pascual, cmf

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