El viaje de los Magos de Oriente para adorar al niño, nos ofrece esa imagen entrañable y a su vez, humilde, de como Dios hecho hombre, recién nacido en una familia modesta, de trabajadores sencillos, atrae desde sus comienzos a hombres de toda condición socia porque, como ya estaba escrito, sería el Cristo, sería el Rey de los Judíos que vendría a salvar al mundo. Los Magos siendo personajes acomodados, representan generosidad y humildad a pesar de su distinguida condición: venían a postrarse ante él mostrando sumisión y reconocimiento de su todopoderosa naturaleza.

También vemos como el poder civil y religioso de la época temía que, el Cristo recién nacido, pudiera desestabilizarlo, al ser llamado a proclamarse Rey de los Judíos, según el profeta. Este hecho acabaría llevando a Jesús a la Cruz.

Propuesta para cuidar la familia:

Ya desde su nacimiento, Jesús provoca una doble reacción en la sociedad: adoración y rechazo. La familia creyente tendrá siempre que estar preparada para estas circunstancias adversas. Con el diálogo continuo con el Señor a través de la oración diaria y devociones -como el Santo Rosario-, a ser posible en familia (familia que reza unida, permanece unida), conseguiremos siempre la seguridad que necesitamos en el camino de nuestra vida y podremos bloquear la acción del maligno (artífice del rechazo y el temor a Jesús, representado por Herodes, sacerdotes y escribas judíos), avanzando con la firmeza y alegría que nos da la gracia de la acción del Espíritu Santo. Por eso, ¿por qué no sacáis esta semana un tiempo para orar-adorar todos juntos, como los Magos de oriente?

Lourdes del Pozo y Juan José Sánchez

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