“Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: “Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. Él bajó enseguida y lo recibió muy contento”. 

Jesús pasa hoy junto a Zaqueo que, subido a una higuera, desea verlo. 

Jesús se fija en Zaqueo y se invita a hospedarse en su casa porque quiere que en esa casa de Zaqueo entre la salvación. Abre de par en par hoy las puertas de la casa de tu corazón a Jesús. 

También Él hoy quiere alojarse en tu casa. 

Para ello tal vez tengas que dar un “salto” como lo hizo Zaqueo al bajar de la higuera. 

Puede ser que tengas que bajarte de la higuera del orgullo, de la higuera de la apatía, de la higuera de la pereza, de la higuera de la falta de amor, y de otras tantas “higueras” como pueden impedir que Jesús se aloje en tu corazón. 

Pero puedes tener la seguridad de que también tú, como Zaqueo, experimentarás la alegría de la salvación. 

Si Jesús entra en tu casa notarás que tu vida se reorienta, que Él hace que todo sea nuevo, que crezca tu amor y entrega a los demás y que experimentes de verdad cómo renace en tí la alegría del Evangelio. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.