“Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte “lo siento”, lo perdonarás”. 

Si tu hermano te ofende siete veces en un día, lo perdonarás. Siete veces en la biblia, quiere decir siempre. 

Si ya nos cuesta perdonar una sola vez, ¡cuánto más el perdonar siempre!. 

Necesitamos estar abiertos a la generosidad que brota de la fe en la misericordia del Padre para perdonar a fondo perdido y de todo corazón. 

Para no decir nunca eso de “yo perdono pero no olvido”. 

Dios no perdona borrando lo escrito o rompiendo los papeles, sino que perdona siempre quemando y destruyendo el pecado. 

Nunca podemos permitir que el rencor o la ausencia de perdón se apoderen de nuestra vida. Cuando esto ocurre, vivimos con una carcoma por dentro que nos impide ser felices. Cuando abrimos el corazón a la comprensión, a la acogida y al perdón, renace en nosotros la alegría del Evangelio de Jesús. Experimentamos la gratuidad de su misericordia y vemos que se llenan de gozo los caminos de nuestras relaciones con los demás. 

Que el día y la semana que comienzas sean muy felices para tí perdonando siempre a los hermanos “hasta setenta veces siete”. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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