Hemos llegado al último domingo del año litúrgico y, en el Evangelio escogido para este día, se nos presenta a Jesús remitido a Pilatos por las autoridades religiosas para que lo condenen a muerte por haberse declarado Rey. Pilatos le pregunta si es así y Jesús responde: “Tú lo dices, soy Rey”. Y después especifica que su Reino no es de este mundo, y que su misión es dar testimonio de la verdad.

Todos los evangelios ponen en boca de Jesús que vino al mundo para traer el Reino de Dios, un reino de humildad, de perdón, y de amor sin límites, que se hace servicio y entrega incluso hasta dar la vida, como hizo Él. Ese es el testimonio de la verdad que nos dejó y quienes lo acogen no se obstina en triunfar en esta tierra, sino que, al contrario, intentan imitar a Jesús, que pasó la vida haciendo el bien, y le siguen para extender su Reino de amor y de verdad. Ese es el camino que debemos seguir si queremos compartir su Reino con Él. 

Sugerencia para cuidar la familia esta semana:

Dado que la familia es la célula básica de la sociedad, los cristianos tenemos el deber de convertirla en un lugar donde el Reino de Dios se haga presente: cultivar el amor, el respecto, la generosidad entre los miembros de la familia, fomentar un vida honrada y responsable, una actitud en la vida de servicio…

Pilar Jiménez y Fernando Hernández

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