«Dijo entonces al viñador: «ya ves: Tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?». Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas». 

Dios no se cansa de darnos oportunidades. Esto tiene que llenarnos de esperanza y de confianza porque siempre tenemos la posibilidad y la oportunidad de responder positivamente al plan de Dios. Pero hay que hacer algo por crecer y abrirse al abono con el que Señor pretende sacarnos adelante para que demos buenos y muchos frutos. Necesitamos tiempo para madurar y dar fruto y para convertirnos y cambiar la mentalidad del corazón. 

Dios siempre nos da oportunidades para que brote la vida de nuestra «higuera» un tanto marchita. 

Vamos a aprovechar tantos momentos, tantas personas y tantas circunstancias como se nos brindan para desarrollar nuestra capacidad de respuesta, de acogida, de compromiso y de crecimiento espiritual. 

Ejercítate hoy en no caer en la tentación del conformismo y de la mediocridad. 

Que des frutos maduros de buenas obras. 

Pídeselo con toda confianza al Señor. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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