“Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades… Dad limosna de lo de dentro y lo tendréis limpio todo”. 

Muchas veces vivimos de las apariencias externas. 

Nos preocupa nuestra imagen, aquello que externamente se puede apreciar de nosotros. Piensa sencillamente en cómo cuidas y cuidamos nuestro aspecto externo al hacernos una fotografía: estamos pendientes del peinado, de la mirada, de la sonrisa, de la postura… 

Y, sin embargo, cómo descuidamos nuestro mundo interior que es en realidad de donde brotan las buenas o malas acciones. 

No intentes vivir de cara a la galería porque te expones a vivir en una continua falsedad. ¿De qué te sirve que los demás piensen de tí que eres bueno, solidario, íntegro, sincero… si tu interior está mal y está contaminado?. 

Porque si tu interior está mal, tarde o temprano terminarás contaminado. 

Procura tener limpio el corazón porque así serás feliz: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. 

“Dad limosna de lo de dentro y lo tendréis limpio todo”. Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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