“A los que me escucháis os digo”.

Ciertamente que Jesús sabe a quién y para quién habla. 

Las palabras del Evangelio de hoy no pueden ir dirigidas a cualquiera. 

Suponen un sumario intenso, a modo de síntesis práctica, de todo su lenguaje y de todo su mensaje. 

Y, como todo el Evangelio, son exigentes, claras y directas. 

Y sólo pueden ser entendidas por quien escucha a Jesús. 

Quién escucha a Jesús  igual que quien escucha llover no puede entender el profundo sentido de su mensaje. 

Y, sin embargo, en su mensaje, en su Evangelio , encontramos las claves para una existencia feliz: amar y hacer el bien. Intenta hoy amar, bendecir, dar, prestar, hacer el bien, ser compasivo, no juzgar, no condenar, perdonar…

En una palabra: usar la medida que tú quieres que usen contigo. Y comprobarás que esta medida es la misma medida de tu felicidad. 

Que disfrutes hoy mucho escuchando a Jesús. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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