“Dichosos los pobres… Dichosos los que ahora tenéis hambre… Dichosos los que ahora lloráis… Dichosos vosotros cuando os odien, os excluyan, y os insulten, y proscribean… Alegraos y saltar de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”. 

Sólo tenemos que ponernos en contacto con las redes sociales y con los medios de comunicación para recibir un sinfín de ofertas de todo tipo y color. 

Y en el fondo todas ellas nos ofrecen la dicha y la felicidad. 

Las bienaventuranzas también son una oferta de felicidad. 

Al ponernos en contacto con el Evangelio y leer los capítulos en los que Jesús proclama las bienaventuranzas recibimos otro tipo de ofertas para alcanzar la felicidad. 

Unas y otras nos prometen siempre la consecución de esa felicidad a la que todos aspiramos. 

Elige la oferta de Jesús. En realidad, es la oferta que de verdad te va a hacer feliz. En tu rato de oración de hoy escucha de nuevo el camino de la felicidad que te oferta Jesús y pídele fuerzas para optar por su programa de felicidad y saber vivirlo. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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