«Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos». 

El proyecto de Jesús es claro aunque a veces nosotros le queramos dar distintas interpretaciones. 

Quien vive para acumular y consume sin pensar en los demás difícilmente puede entrar en ese proyecto de Jesús. Gastamos y consumimos inútilmente sin pensar en situaciones amargas en las que viven muchas personas y, tal vez, no tan lejos de nosotros. 

En estos días de verano puede que caigamos en esta tentación de una forma especial. 

Parece que el gastar y el consumir se convierten en una necesidad. 

Vamos todos a pedir al Señor que no se endurezca nuestra conciencia. Que abra nuestros ojos a la realidad de nuestro mundo y que, si el corazón se nos endurece y se nos vuelve de piedra, nos devuelva un corazón de carne que sienta y escuche el grito y la necesidad del prójimo. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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