“Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible”. 

Un hombre angustiado se acerca Jesús pidiéndole que sane a su hijo. 

Los sentimientos profundos de Jesús se conmueven y ordena que se lo traigan. Y el niño queda curado. 

Pero Jesús aprovecha la ocasión para corregir a sus discípulos su falta de fe. Ellos no han podido curar al muchacho porque su fe no era ni como un grano de mostaza. 

Cuando la fe en Jesús es verdadera y fuerte puede con todo aquello que nos parece imposible. Derriba todas las barreras y supera todos los obstáculos. Pide al Señor que aumente tu fe y tu amor hacia Él. 

Que aumente también tu esperanza en su gracia y que nunca te deje en la derrota y en la caída. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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