SAN MAXIMILIANO KOLBE  14 de Agosto.

No hay mayor amor que dar la vida por los amigos. Eso dijo Jesús en la última cena. Pero Maximiliano fue todavía más allá: dio la vida por un desconocido. Literalmente. La noche del 3 de agosto de 1941 el sargento Franciszek Gajowniczek es condenado a muerte en el campo de concentración de Auschwitz. Escogido al azar con otros nueve, son condenados en represalia por la huida de otro prisionero.

Franciszek está casado y tiene hijos. Maximiliano es fraile franciscano, con el número de prisionero 16670. No era de los diez escogidos, pero se ofrece a morir en lugar del sargento. El comandante del campo acepta el cambio y el fraile es condenado a morir de hambre. Diez días después de su condena, al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección mortal el 14 de agosto de 1941.

Había nacido el 8 de enero de 1894. Tenía, por tanto, 47 años. Plenitud. Dijo de él San Juan Pablo II, su paisano: «Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida».

Hay gente a la que le cuesta la misma vida ceder un asiento en el autobús, en el metro, o en el mismo banco de la iglesia. Tanto les cuesta, que no lo ceden. O ceder el paso a una persona en la cola de la caja del súper. ¿Y en la fila de la comunión?

Kolbe fue un gran devoto de la Inmaculada y fundó en Polonia, su patria, la “Milicia de la Inmaculada”, lo mismo que hizo en Japón, donde fue misionero varios años. Junto con la Milicia, otra serie de obras, todas relacionadas con la Inmaculada.

San Maximiliano nos legó su concepción de la Iglesia militante y en febril actividad para la construcción del Reino de Dios. Actualmente siguen vivas obras inspiradas por él, y el Papa Francisco nos habla de “Iglesia en salida”.

Pero sobretodo, el Padre Kolbe nos legó un estremecedor ejemplo de amor a Dios y a los demás.

Y tú, ¿estás donando vida en tu vida?

Carlos Díaz Muñiz, cmf

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