Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad conocida y famosa por su playa y clima tropical, entre otras cosas. Una tarde, cuando estaba caminando con algunos compañeros por su paseo marítimo, vi que había un grupo de jóvenes que estaban practicando el surf. Parecía ser era una escuela oficial para este tipo de deporte. Me fijé en algunos detalles de lo que pasaba.

Me llamó la atención ver que, entre la tabla y la persona, hay una especie de cuerda, que por un extremo está atada a la tabla, y en el otro atada a una pierna. Así con esa cuerda, cuando el surfista se separa de la tabla y cae en el agua, es fácil luego encontrar de nuevo la tabla y subir a ella. Así, una y otra vez, hasta que se aprenda a surfear bien.

Pues, así debería ser nuestra relación con Dios, el Creador de todo lo que existe. Supongamos que la tabla es Dios y la cuerda es la fe. La tabla, Dios, es el lugar en la que ponemos toda nuestra confianza, en la que apoyamos nuestros pies, nuestro cuerpo, nuestra historia y nuestra esperanza, para poder seguir “surfeando” por la vida.

Podemos disfrutar de la vida aunque estemos encima de las grandes “olas” del mundo, e incluso quizás encima de algunos “tiburones” de la vida. Pero, mientras estemos encima de “la Gran Tabla”, no vamos a caer. Y, si caemos, pues nos levantaremos otra vez, porque “la cuerda de la fe” nos permite conectar de nuevo con el Señor: no nos vamos a perder.

Confía en el Señor. “Las olas” te empujan, pero La Tabla –Dios- te sostiene. “El mar” te hará temblar, la Fe te salvará. No tengas miedo…estoy contigo… dice el Señor. 

¿Estás dispuesto a surfear por la vida con el Señor?    

Tomas Mekar Joustefen, cmf

Las Palmas de GC.

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