“La gente decía admirada: “Nunca se ha visto en Israel cosa igual”. En cambio, los fariseos decían: “Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios”.

Mientras la gente humilde y sencilla alaban y se admiran de los hechos de Jesús, los fariseos siempre tienen la crítica en los labios. 

Sin embargo, esas críticas no impiden el que Jesús siga “recorriendo todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias”.

Ni tampoco impiden esas críticas el que la gente se acerque a Jesús “como ovejas  que no tienen pastor”. 

Acércate hoy también tú a Jesús. Seguro que tienes necesidad de Él como Buen Pastor.

Descansa y abandónate en Él.

Piensa también que Jesús necesita brazos, manos y corazón que quieran trabajar en su campo: “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos”.

Ruega al Señor que mande trabajadores a su mies y ofrécete a Él como uno de sus trabajadores. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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