“Dónde está tu tesoro allí estará tu corazón”. 
¿A qué o a quién llamas tú tu tesoro?.
Habrá gente cuyo tesoro sea el dinero o el poder o la moda o la fama o cualquier otra cosa de esas que acaban con el paso del tiempo. Son esos tesoros que no nos dan la plenitud, porque son pasajeros y se pueden perder, nos los pueden robar o ser destruidos con el paso de los años. 
Acumula y guarda tesoros en tu corazón. Pero que sean esos tesoros que no se miden ni se compran ni se venden.
Acumula en tu corazón la generosidad, la misericordia, el perdón, el cariño, la entrega, los valores todos del Evangelio… 
Esos tesoros nadie te los podrá arrebatar, porque el guardián de todos ellos es el mismo Dios, que incluso los multiplicará en tí hasta el infinito. 
Pon en estos tesoros tu corazón. Buenos días.

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