“Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo”. 

Los seguidores de Jesús tenemos la misión de hacerlo presente en el aquí y ahora de la historia. 

Y eso lo hacemos cuando somos lámparas encendidas y sal no mojada que ha perdido el sabor. 

El mundo de hoy necesita la luz del Evangelio de Jesús. 

Y también el mundo de hoy necesita el sabor de ese Evangelio. Tú eres luz. Tú eres sal. 

Que tu luz alumbre, que tu luz regale también luz y contagie mucha luz. 

Y que tu vivencia del Evangelio de Jesús vaya dando sabor a todo aquello que necesita de la vida, de la alegría, de la cercanía y del cariño.

Procura hoy ser luz y ser sal para todos aquellos que te rodean y para todos aquellos con los que te vayas encontrando a lo largo del día. Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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