Marcos 12, 28b-34:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser… amarás a tu prójimo como a tí mismo». 

El pueblo de Israel se perdía en la inmensa maraña de normas y mandamientos a los que todo buen israelita estaba obligado a cumplir. Esto se había convertido en una pesada losa exigente y agobiante. Jesús, cuya carga es llevadera y su peso ligero, corta por lo sano y afirma que lo más importante en la vida es amar. 

Dejar que palpite bien el corazón hacia Dios y hacia el prójimo. Toda la Ley y todas las normas se reducen a esto. 

No pierdas tu vida en cosas accesorias. Ya lo hemos dicho alguna vez: «al atardecer de la vida te examinarán del amor». 

Este es el núcleo del Evangelio. Quien entiende esto no está lejos del Reino de Dios. 

Recuerda que amando a los demás estás amando también a Dios.

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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