«Jesús vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas». 

Jesús dijo en la Última Cena: «La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto».

Porque nos puede pasar como a la higuera del Evangelio: que estemos muy frondosos por fuera y que sólo tengamos hojas pero no tengamos frutos. 

Se nos puede pasar la vida prometiendo y programando pero sin que de nosotros broten frutos que alimenten a los demás. 

Y nunca te consideres tú «higuera perdida». Déjate cuidar por Jesús. Él está deseando cuidarte para que des mucho fruto. 

Ten fe en la Palabra de Jesús: «Cualquier cosa que pidáis en la oración creed que os la han concedido, y la tendréis». 

Él llenará tus manos y tu corazón de frutos abundantes. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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