En agosto de 2015 tres jóvenes estadounidenses abortaron un atentado terrorista en un tren que cubría el trayecto Amsterdam-París. Clint Eastwood ha tomado ese hecho como pretexto de su última película. Con sus más de 87 años a cuestas, el veterano realizador sigue entregando una película cada año, como hace también Woody Allen (aunque éste tiene algún año menos); ambos son un caso insólito en el panorama del cine. Y lo realmente valioso es que se trata de películas que, con mayores o menores aciertos, ofrecen productos dignos y que merecen ser vistos.

Bien es cierto que, en este caso, la historia que relata la película no daba para mucho (de hecho, el momento del atentado fallido ocupa una mínima parte del metraje) y con el fin de completar la duración convencional de un largometraje (en torno a los 90 minutos) se nos acerca a la infancia y los problemas escolares de sus protagonistas, a su juventud y a los hechos de ese verano en que decidieron hacer un viaje por Europa. La historia no da para mucho, y los hechos narrados en su mayor parte tampoco es que susciten demasiado interés (han sido retratados muchas veces en otras películas, y a veces con más interés, caso de Antes del amanecer, de Richard Linklater, película muy recomendable).

El momento del clímax sucedido durante el viaje en tren es narrado con rigor, pero adolece de falta de tensión. Todo parece demasiado predecible, la intervención de los jóvenes no parece muy heroica, aunque posteriormente recibieron el reconocimiento oficial y condecorados con la Legión de Honor del gobierno francés y diversas medallas en su país natal.

No alcanza 15:17 Tren a París el nivel de otras películas de Clint Eastwood. En ésta, el guion se detiene en muchos hechos anodinos, y parece alargado hasta el límite de lo convencional.

El hecho de que los papeles principales estén interpretados por los mismos jóvenes que protagonizaron los hechos le da un plus de originalidad, pero no supone tampoco una aportación digna de ser considerada.

En otras circunstancias, tal vez hubiera dedicado mi comentario semanal a otra película, pero no he visto en los últimos días ninguna especialmente destacada.

Eso sí, Clint Eastwood sigue siendo el gran director que es… por más trenes que circulen hacia París.

Antonio Venceslá, cmf

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