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«Una voz que me dice…»

(S. A. Mª. Claret. Autobiografía 114)

PRÁCTICA DE LA LECTIO DIVINA EN GRUPO

13 de Mayo de 2018: DOMINGO VII DE PASCUA

Disposición espiritual.

Haz silencio, exterior e interior. Invoca al Espíritu Santo con esta u otra oración: ¡Oh Señor Jesús!; te pido la alegría de comprender puramente tus palabras, inspiradas por tu Santo Espíritu. Amén.

Texto: Mc 16, 15-20

1. Lectura (lectio). Lo que el texto dice

Lee y relee tranquila y detenidamente este pasaje bíblico fijándote bien en todos los detalles. Descubre sus recursos literarios, las acciones, los verbos, los sujetos, el ambiente descrito, su mensaje. Tras un momento de silencio descubrimos juntos qué dice el texto.

Las lecturas de hoy nos presentan dos versiones distintas de la Ascensión de Jesús. La primera se encuentra al inicio del libro de los Hechos de los Apóstoles, la segunda al final del evangelio de Marcos.

La segunda escena (Mc 16,19-20) se refiere directamente a la ascensión de Jesús. La imagen utilizada resulta gráfica pero está demasiado ligada a un esquema espacial (abajo y arriba) que puede dejarnos insatisfechos. En realidad, Jesús Resucitado no ocupa ya un lugar físico ni se encuentra en ninguna de las dimensiones que nosotros conocemos. Lo realmente importante es que vive la misma vida de Dios y es eso lo que el evangelista trata de decir utilizando una simbología muy arraigada en el lenguaje religioso.

Pero no es la descripción de este misterio lo que más le importa al narrador, sino el hecho de que los discípulos cumplieran el encargo misionero de Jesús.

Notemos finalmente que la ascensión de Jesús no significa que este se desentienda de la tarea encomenda . El evangelista señala explícitamente que los mismos cristianos cuentan con la asistencia del Resucitado.

En el evangelio de Marcos el relato de la Ascensión posee, como hemos visto, un fuerte acento misionero. Por eso, una vez que ya sabemos lo que este hecho significo para Jesús y para los primeros discípulos, debemos dar un paso más en nuestra reflexión y preguntarnos cómo nos afecta a nosotros y a qué nos compromete.

2. Meditación (meditatio). Lo que el texto me dice

Permite que lo leído baje hasta el corazón y encuentre en él un centro de acogida donde pueda resonar con todas las vibraciones posibles. Es Dios mismo quien te atrae y te habla al corazón. Se trata de una “rumia” -ruminatio- que va haciendo que la Palabra vaya calando dentro, hasta quedar del todo hecha carne propia. Déjate seducir por la Palabra. Sigue sus hondos impulsos. Quédate con algún verso o frase.

La fiesta que hoy celebramos es, antes que nada, motivo de esperanza. Como afirma la liturgia del día, lo que ya es verdad para Cristo, Cabeza de la Iglesia, se cumplirá también un día en nosotros, miembros de su Cuerpo. Pero mientras tanto, no podemos quedarnos como los apóstoles “mirando al cielo». Ahí fuera hay un mundo que espera la Buena Noticia y nosotros, cada uno a su manera, estamos llamados a tomar el relevo y correr la parte de la carrera que le corresponde, sabiendo, por supuesto, que no estamos solos en esta tarea. El Señor, por medio de su Espíritu, coopera con nosotros.
Por lo que se refiere a la
FE: “El Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios».
¿Entiendes este artículo de la fe? ¿De qué modo te ayuda a profundizar en el conocimiento de Jesucristo?
En referencia a la
ESPERANZA:
El pasaje de la carta a los Efesios que hoy leemos nos invita a descubrir «cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados».
¿Cómo expresarías tú esa esperanza contenida en la fiesta de la Ascensión?
«El Señor cooperaba con ellos, confirmando la palabra con las señales que la acompañaban». ¿
De qué manera puede animarnos esta afirmación a seguir trabajando como testigos del Reino?

3. Oración (oratio). Lo que yo digo a Dios y lo que Dios me dice a partir del texto.

Habla ahora a Dios. La oración es la respuesta a las sugerencias e inspiraciones, al mensaje que Dios te ha dirigido en su Palabra. Haz silencio dentro de ti y acoge las palabras de Jesús en tu corazón. Ora con sinceridad con confianza. Orar es permitir que la Palabra, acogida en el corazón, se exprese con los sentimientos que ella misma suscita: acción de gracias, alabanza, adoración, súplica, arrepentimiento… Es el momento de la celebración personal y comunitaria. Sobre todo, deja hablar a Dios nuestro Padre. Practicando estas palabras, terminarás por transformarte en El

Compartimos nuestra ORACIÓN según el pasaje haya resonado en cada uno de nosotros.

Cantamos: «NOS ENVÍAS POR EL MUNDO» u otro canto semejante.

Nos envías por el mundo
a anunciar la Buena Nueva,
//mil antorchas encendidas
y una nueva primavera.//
Si la sal se vuelve sosa
¿quién podrá salar al mundo?
// Nuestra vida es levadura,
nuestro amor será fecundo//
Siendo siempre tus testigos
cumpliremos el destino.
// Sembraremos de esperanza
y alegría los caminos. //
Cuanto soy y cuanto tengo
la ilusión y el desaliento.
// Yo te ofrezco mi semilla
y Tú pones el fermento. //
Nos envías por el mundo
a anunciar la Buena Nueva.
// Mil antorchas encendidas
y una nueva primavera. //

4. Acción misionera (actio). Hágase en mi según tu palabra

Todo encuentro con el Señor de la vida, presente en su Palabra, culmina en la misión. Hay que cumplir la Palabra, para no ser condenado por ella. La Palabra, si se ha hecho con sinceridad los pasos anteriores, posee luz suficiente para iluminar nuestra vida, y fuerza para ser llevada a la práctica. El fruto esencial de la Palabra es la caridad. Deberíamos acabar pronunciando las palabras de la entrega misionera del profeta ante el Señor, que pide nuestra colaboración : “Aquí estoy, envíame” (Is 6,8). María, tras escuchar la Palabra y darle su aceptación, se puso en camino (Lc 1,39).

En alusión a la CARIDAD:
«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura».
¿En qué medida te sientes comprometido por este mandato misionero? ¿Cómo tratas de vivirlo en tu vida cotidiana, personal y comunitariamente?


«A los que crean les acompañarán estas señales».
¿Cómo traducirías en categorías actuales las señales que aparecen en el texto evangélico que hemos leído? ¿Qué signos liberadores crees que está esperando nuestro mundo de parte de los creyentes?

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