En esta ocasión, en nuestra sección “Compartiendo Vida, Creciendo en Cordialidad” traemos una entrevista que  hemos realizado a Inmaculada Mercado Alonso, la nueva Directora de Proclade Bética, una de nuestras 2 ONG-D (la otra es Proclade Canarias). Es una buena oportunidad para conocerla y, entre otras cosas y como ella misma nos pide, orar por su nueva responsabilidad.

Hasta hace muy poco Inmaculada Mercado era una gran desconocida para el entorno claretiano de Bética. Por eso, nos gustaría comenzar pidiéndote que te presentaras a grandes rasgos: ¿Quién es Inmaculada Mercado?

Gracias por la oportunidad, realmente tengo muchos deseos, más que de dejar de ser una desconocida, de conocer a quienes conforman esta gran familia claretiana en la provincia. Ojalá se vayan produciendo esos encuentros que nos pongan rostro mutuamente. Bueno, muy sencillamente, soy una granadina que hace más de 25 años que vive en Sevilla. Soy geógrafa de profesión y he compatibilizado el trabajo profesional en el campo de la planificación territorial y estratégica, con la docencia y la investigación universitaria. Comparto la vida con una persona excepcional y somos padres de dos hijos que ya comienzan su propio proyecto personal, una etapa bonita de acompañar y recoger. Como tanta gente recibí la fe cristiana desde la infancia, en un entorno  familiar y social humilde, con unos padres muy comprometidos, aunque siempre digo que tuve mi propia conversión, a partir de experiencias personales donde una va descubriendo muy poco a poco qué significa seguir a alguien como Jesús, y cómo eso determina tu sensibilidad y tu respuesta en la vida. Es desde ahí, desde donde he sentido siempre una llamada al servicio en el ámbito del voluntariado para la transformación social, en mi barrio de joven (el Zaidín), en Justicia y Paz de Granada, y ya en Sevilla en Claver (del Servicio Jesuita a Migrantes), en el proyecto Onna de Adoratrices, en la Delegación Diocesana de Migraciones, en Cáritas. En todo acompañada y compartiendo mi fe y opciones apostólicas con la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) en Sevilla, de espiritualidad ignaciana, que además sostiene desde hace casi dos años el proyecto Casa Mambré, de hospitalidad para personas inmigrantes, y que me envió para coordinarlo. En fin… allí donde el Señor me ha ido llevando… junto con otras y otros, siempre sintiendo que Él tiene las riendas.

Tenemos entendido que parte de tu ocupación en los últimos años la has pasado en Cáritas. Es una entidad referente para todos los católicos en el servicio a los empobrecidos y los últimos de este mundo. ¿Cuáles ha sido tus funciones y tareas en la entidad?

Sí. Hace tres años que me incorporé al Consejo Diocesano de Cáritas como responsable del departamento de migraciones y del proyecto Nazaret, para la acogida y acompañamiento de inmigrantes en situación de vulnerabilidad. Este recurso tiene una larga trayectoria y cuenta con 22 plazas en pisos acompañados y un centro de formación (español, cocina, acceso a la educación secundaria etc.) y acompañamiento técnico (sociolaboral, jurídico, de salud…) del que se benefician muchas más personas y familias inmigrantes en Sevilla, incluso derivadas por otras organizaciones. Estos años mi función ha sido la coordinación del equipo técnico y de un grupo bastante numeroso de personas voluntarias. Hemos impulsado una reflexión y readaptación del proyecto en el marco del modelo de acción social propio de Cáritas, que ha incluido una actualización del programa formativo, redefinición de las tareas de acompañamiento y fortalecimiento del voluntariado, verdadero motor de Cáritas, además de un esfuerzo por salir del espacio del propio proyecto y desarrollar tareas de sensibilización e incidencia en red, dentro y fuera de la Iglesia. Todo para acoger las primeras necesidades de las personas que llegan a nuestra diócesis y, especialmente, acompañar para que pueda producirse su integración desde sus propias capacidades y valores… eso exige también trabajo con la sociedad receptora.

A modo de curiosidad, ¿cómo ha sido llegar a Proclade Bética? ¿Lo conocías? ¿Tenías conocidos en ella?

Hace años que tengo la experiencia de que en mi vida no existen las casualidades. Como dice un buen amigo, en todo caso diosidades. Conocía sólo de oídas la organización Proclade, y su trabajo especialmente en cooperación, a través de compañeros de CVX que compartían espacios de coordinación de ONGD. Hace unos dos años conocí la comunidad claretiana de calle Lima (Sevilla), porque me invitaron a compartir la experiencia, que entonces comenzaba, de la Comunidad de Hospitalidad Casa Mambré. Después siguieron los contactos por mi servicio como responsable de Nazaret (Cáritas) que estaba acordando con esa y con otras comunidades la posibilidad de trabajar en red con recursos para una segunda acogida de personas procedentes del proyecto. ¡Me alegré muchísimo con su decisión de comenzar ellos también la experiencia a principios de este curso¡ Pero lo de Proclade no vino por esa vía, sino porque en el entorno del colegio Claret y la parroquia se puso en marcha la experiencia de El reloj de la Familia (también de CVX), que acompañan personas muy cercanas de mi comunidad. A través de ellas me llegó la noticia de que se estaba buscando a una persona para la dirección de Proclade Bética. Por entonces estaba en un momento de revisión de proyecto personal, momento de parón y de escucha. Me pareció una señal, y envié mi curriculum. Fue un proceso largo aunque vivido con paz. Y finalmente aquí estoy, como un puzle en el que encajaban aquellas otras experiencias de contacto, quien sabe si en un plan del Señor perfectamente diseñado, aunque como siempre, con algunos vericuetos para despistar.

Hasta hace poco, el Director de Proclade Bética ha sido José María Perez. Sin duda alguien que ha dado un empujón enorme a nuestra ONGD y que ha hecho un servicio de calidad enorme. Imaginamos que habrás tenido ocasión de hablar con él en todo este tiempo. ¿Qué ideas clave te ha transmitido de lo que es tu actual encomienda al frente de Proclade?

Desde el primer momento he sido consciente de que Chema ha sido una pieza clave en la organización, en su crecimiento y en su fortalecimiento, porque está claro que ha aportado su visión estratégica, fundamental para recorrer caminos teniendo marcado un norte. Creo que además su forma de trabajar también ha marcado una impronta en Proclade, desde su propio talante dialogante, abierto, discreto y, sobre todo, generoso. Ha sido una enorme suerte que esté un tiempo de transición en la oficina,  porque me ha facilitado todo, me ha explicado, orientado, aconsejado… sobre muchas cosas en las que lógicamente ando todavía a ciegas. El hecho de que se haya esforzado porque las líneas de trabajo en la organización estén marcadas, con la planificación estratégica hasta el 2020, me da mucha tranquilidad, porque aunque esto no significa que no estemos en constante discernimiento y procuremos una mejora continua que implica estar abierto a la adaptación y al cambio, sobre todo en el día a día y en la relación entre los recursos- medios y los fines, lo cierto, es que existe un horizonte, aprobado por la Junta Directiva, que está muy definido. Un punto de insistencia ha sido la necesidad de mejorar la coordinación en la misión con todas las instancias claretianas y fortalecer el voluntariado y las delegaciones.

Aunque imaginamos que aún estás aterrizando y te quedará un tiempo para conocer, situarte… ¿cuáles son algunas de las metas o principales líneas de acción que te planteas como Directora de PROCLADE BÉTICA?

Tengo claro que en una estructura de asociación, las decisiones estratégicas las toman los socios y socias a través de la asamblea y la junta directiva. Mi papel es coordinar las acciones que se encaminan a dar respuesta a esas decisiones con el apoyo del equipo técnico de PROCLADE BÉTICA. Lógicamente, esto luego tiene concreciones. Mi primera impresión es que hay temas que funcionan ya muy rodados, con mucha trayectoria y con mucha solvencia (la línea de trabajo de cooperación, por ejemplo), hay otros en los que necesitamos consolidar (sensibilización, educación para el desarrollo) y otros en los que el reto de fortalecer y crecer parece más evidente: voluntariado en todas sus facetas (motivación, formación, acompañamiento, identidad…). Pertenecemos a una gran familia claretiana –congregación, colegios, parroquias, misiones…- y esto es un valor añadido que debemos aprovechar al máximo, con espacios ordenados de reflexión y coordinación. Si esto no es así, probablemente nos quedaremos en ser otra ONGD más.

Ya tuviste ocasión de participar en el pasado Encuentro de Voluntarios y el Día anua del Proclade: ¿qué sensaciones tuviste? ¿Cómo te encontraste? ¿Qué “percibiste” esos días?

La verdad es que fue recién aterrizada, llevaba apenas dos días trabajando y me encontré toda la preparación de la asamblea y organización terminada, gracias al trabajo del equipo, de la junta directiva y de la delegación de Almendralejo (como si llegara con la mesa puesta, sólo para sentarme). Así que muy cómoda, muy bien, muy acogida, saludé a mucha gente aunque quizá no me quedé con todas las caras asociadas a nombres –fueron sólo unas horas-, e indudablemente sí que me sirvió, por los contenidos desarrollados, para tener una visión muy general del trabajo de la organización en las diferentes áreas, de las actividades de las delegaciones, de las cuentas… etc. Muy intenso, pero  me vino estupendamente.

Como ya habrás podido comprobar en estas semanas, Proclade Bética cuenta con un equipo humano que es un regalo de Dios. Tanto en la sede central, los técnicos y voluntarios, como los miembros y colaboradores de las distintas Delegaciones. ¿Qué mensaje les transmitirías a todos ellos en estos primeros “compases” de tu actividad en PROCLADE BÉTICA?

Bueno, que tuvieran paciencia conmigo, ¡ja, ja, ja!. Esa es exactamente la sensación: que esto para mí es un regalo de Dios, que cada una de esas personas son signos de resurrección para mí, por su entrega, por su dedicación.  El mensaje está muy claro: yo estoy a vuestro servicio, y esto es literal. Y dos peticiones, que en nuestras acciones, juicios, propuestas etc. nos sintamos siempre parte de una sola misión, cuyo centro son las personas más vulnerables, las preferidas del Señor, que nos sintamos en comunión; y, en segundo lugar, que dejemos espacio a su Espíritu, para que PROCLADE BÉTICA no sea un proyecto nuestro, sino de El.

Para terminar, como mujer del ámbito social con experiencia, a buen seguro que habrás ido haciendo tu propia ideas sobre cuáles son los ejes fundamentales para la transformación social hacia un mundo más justo, más fraterno, más cercano al Reino. ¿Podrías compartir algunas de esas ideas sobre cómo sería el “mundo soñado” por Inmaculada Mercado? ¿Sobre qué ejes fundamentales giraría?

Ejes fundamentales para la transformación social… ¡madre mía¡ Tengo pocas certezas, quizá eso, sueños: cada vez creo más en la conversión personal y, por extensión, de las comunidades (desde lo que cada una puede abarcar y desde donde puede incidir). Sí que me parece que sobran discursos y “habraqueismos” (eso es del Papa Francisco), y que las palabras son fáciles y las vidas van por otro lado. Yo misma hablo de que es necesario un cambio de modelo socioeconómico, que no podemos seguir forzando el descarte de personas y precarizando el trabajo, destruyendo el planeta, que el dios del dinero y el consumo no puede ser el dueño de nuestras vidas hasta esclavizarnos… y sin embargo, cada día en mi examen pido perdón por mis propias contradicciones, por estar ciega a los pobres desde mi situación de privilegio (sólo por haber tenido la suerte de nacer en un lugar). Creo que el Reino nos pide cosas muy concretas a cada una, a cada uno, cosas que tienen que ver con las decisiones que tomamos cada día y que necesitan una actitud de discernimiento permanente y una mirada crítica,  y por supuesto, nos pide que luchemos contra la indiferencia (otra batalla del Papa), que alcemos la voz  pero poniendo  manos a la obra con determinación para que las personas recobren sus derechos, para que no se vea pisoteada su dignidad de hijos e hijas de Dios, para que tengan la oportunidad –que a veces nos parece tan obvia- de poder desplegar todas sus capacidades y valores. 

Cualquier otra cosa que quieras compartir con nosotros…

Insisto en que estoy muy feliz de estar en Proclade, que es un regalo para mí, que me siento muy motivada para aportar todo lo que sepa y pueda y que estoy totalmente abierta a quienes tengan también cosas que aportar para mejorar y fortalecer la organización y nuestro servicio a los más pobres. Estoy disponible y es muy fácil contactar conmigo, os espero. Y finalmente, os pido una oración para que mi trabajo se pueda convertir en frutos positivos para la misión claretiana, para la misión de Dios.

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