«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre». 

Me encantaba cuando pequeño ir por las mañanas – antes de ir al colegio – a la fragua con los trabajadores que se marcharían al campo. 

Me admiraba cómo el herrero introducía en el horno incandescente las herramientas de labranza y, al poco tiempo, esas herramientas de hierro salían hechas brasas. Y entonces el herrero las afilaba y las moldeaba. Es una imagen que hoy me lleva a la Eucaristía. 

Meterse en la fragua de la Eucaristía es hacerse fuego con Jesús. Él es el Pan de la Vida. Y el que lo come, come también su VIDA. Se hace fuego con Él. Y también Él lo va modelando a su estilo. 

Acércate con toda la frecuencia que puedas a la fragua de la Eucaristía. 

Acércate al Pan Vivo que ha bajado del cielo. Come de él para que tengas vida y la tengas en abundancia. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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