Desde el primer momento me impactó la reacción de Patricia Jíménez, la madre del pequeño Gabriel, ante la asesina confesa de su hijo, Ana Julia. Ese no buscar la lógica venganza, sino ser un ejemplo sorprendente de perdón, entereza, bondad y generosidad.

Y también otras personas me manifestaron lo mismo durante las siguientes semanas en que aún se mantuvo como noticia en los medios.

En la pasada Vigilia Pascual, me volví a acordar de ella, pero en esta ocasión en referencia a Dios Padre.

A él también le asesinamos a su Hijo, y, como Patricia, no reaccionó con venganza, crueldad y violencia; sino que sorpresivamente nos lo devolvió vivo, resucitado, exaltado, glorioso y con una renovada oferta de Vida Nueva y Abundante para todo aquel que la quiera aceptar.

¡Ojalá nos abramos a esa Vida Nueva capaz de vencer la lógica de la venganza con la sorpresa del Perdón y la Reconciliación, sacando lo mejor del ser humano, como en Patricia!

Equipo de Redacción

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