“Jamás ha hablado nadie como ese hombre”. 

Ante Jesús nadie se queda indiferente. En este evangelio la gente discute acerca de Él. Mientras que la gente sencilla lo aprueba, los fariseos y dirigentes religiosos lo rechazan. 

Mientras que unos dicen que “jamás ha hablado nadie como ese hombre”, otros afirman que “de Galilea no salen profetas”.

Los jefes religiosos intentan eliminarlo porque Jesús les resulta incómodo. Con Jesús se le vienen abajo muchas de sus seguridades. Para ellos no puede ser un profeta. Para la gente del pueblo es de verdad “el profeta”.

Sitúate tú hoy ante Jesús. Él se te ofrece, nunca se enfrentará a ti. Déjate seducir por Él, por su persona, por sus hechos, por sus palabras…

Que para ti, “jamás hable nadie como ese hombre”. Ábrete a su persona y a su mensaje de salvación.

Y piensa de verdad: ¿Qué es más fuerte en ti, el mensaje de Jesús o el mensaje del mundo?. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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