“Se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo”.

Cuántas veces también nosotros exigimos a Dios que nos dé pruebas de su existencia, de su cercanía, de su presencia, de su amor…

Y exigimos las pruebas que a nosotros nos convienen: que me salga bien tal negocio, que se cure tal enfermedad, que se resuelva tal problema…

No nos damos cuenta de que Dios siempre está ahí dándonos signos de su presencia y de su amor. Pero tenemos que saber captar esos signos.

Hay que abrir el corazón a las maravillas y regalos que diariamente el Señor pone ante nosotros y pone en nuestras manos.

Pide hoy al Señor la sensibilidad necesaria para saber interpretar y captar los signos y las pruebas constantes de su amor. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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