«Jesús fue llamando a los que Él quiso y se fueron con Él… Y los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar con poder para expulsar demonios». 

La llamada de Jesús no es sólo de palabra y con la voz. Es también una llamada a la que precede el cariño. Una llamada que brota de su corazón.

Por eso, no es una llamada impersonal sino una llamada muy personalizada. A cada uno y a cada una lo llama o la llama por su nombre. Porque quiere a cada uno y a cada una.

Lo primero que desea Jesús con su llamada es que los llamados estén con Él, que sean sus compañeros, que vivan su misma vida y sus mismas aspiraciones. 

Y, después, que participen de su misma misión, que es la de anunciar el Evangelio y la de luchar contra todo lo que oprime a la persona humana.

     + ¿Te has parado alguna vez a pensar que también tú estás en la lista de Jesús? 

     + ¿Has pensado alguna vez que también tú estás en su corazón y que quiere hacerte su compañero o compañera para que estés con Él?

     + ¿Has pensado que también a tí quiere enviarte a predicar, con poder de expulsar «demonios»?.               

Dedica hoy un buen rato a descubrir y a saborear esta llamada. Y disfruta mucho en este rato sintiéndote compañera o compañero de Jesús. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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