“Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos y le dijo: “SÍGUEME”. Se levantó y lo siguió… Estando Jesús a la mesa en su casa, algunos escribas y fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, le dijeron a los discípulos: “Come con publicanos y pecadores”. Jesús lo oyó y les dijo: “No necesitan médico los sanos sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

Los recaudadores de impuestos eran gente indeseable, muy mal vista y odiada por la población. Pero Jesús se acerca a ellos e incluso come con ellos. 

Vemos hoy cómo Jesús llama a un publicano y pecador para que sea su seguidor. 

Su salvación es para todos y más para los que más la necesitan.

Todos podemos estar sentados muy tranquilos detrás de nuestro particular “mostrador de impuestos”. 

Por más apoltronado o apoltronada que estés en tu “mostrador de impuestos”, no dudes de que Jesús tiene reservadas siempre su llamada y su misericordia para tí.

Siente muy a tu lado la salvación de Cristo y siéntate también tú este fin de semana a su mesa: la mesa de la Eucaristía.

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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