Me hizo mucha gracia oír a la gente cantar “Ya vienen los reyes magos”. Lo escuché el otro día -el trozo de esa canción popular- en el día de los reyes. Todo el mundo estaba contento esperando los regalos y caramelos, especialmente los niños. Pero, después de este día, cuando todo vuelve a lo normal… ¿Qué pasa? ¿Ya no hay regalos? ¿Ya no hay rey? ¿Ya no se canta a los reyes hasta que llegue el momento el próximo año? ¡Qué triste verdad¡

Hace unos días entramos en el año nuevo y los días siguen sucediéndose. Creo que como cristianos católicos debemos celebrar, cantar y gozar cada día de nuestro verdadero regalo: la fe en Jesucristo Encarnado y Resucitado. Él es el verdadero Rey en el trono de madera y el verdadero Mago de Oriente. Más todavía: debemos alegrarnos porque tenemos el gran cofre de la Tradición Apostólica. Allí donde se guardan todas las inmensas riquezas de nuestra fe desde Oriente hasta Occidente.

En este cofre hay “oro”, “incienso” y “mirra” que fueron preparados por los Apóstoles, por los Padres y Madres de la Iglesia. Hay muchos “regalos” y “caramelos” que son fabricados por la Espiritualidad Cristiana, que pueden alegrar a los niños y a todos… Sí, a todos sin exclusión. Por tanto, no hay razón para estar triste durante el resto del año. Porque cada día es nuevo y cada persona es única en Cristo. Él es el Rey Mago de Oriente, en Él todo siempre nuevo.

¿Conoces este “cofre de regalos”? ¿Conoces a este Rey “mago del Oriente”? Anímate, todavía hay tiempo y siempre hay tiempo… acabamos de empezar…el año.

Tomas M. Joustefen, cmf.

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