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«Una voz que me dice…»

(S. A. Mª. Claret. Autobiografía 114)

PRÁCTICA DE LA LECTIO DIVINA EN GRUPO

10 de Diciembre de 2017: II DOMINGO DE ADVIENTO

Disposición espiritual.

Haz silencio, exterior e interior. Invoca al Espíritu Santo con esta u otra oración: ¡Oh Señor Jesús!; te pido la alegría de comprender puramente tus palabras, inspiradas por tu Santo Espíritu. Amén.

Texto: Mc 1, 1-8

1. Lectura (lectio). Lo que el texto dice

Lee y relee tranquila y detenidamente este pasaje bíblico fijándote bien en todos los detalles. Descubre sus recursos literarios, las acciones, los verbos, los sujetos, el ambiente descrito, su mensaje. Tras un momento de silencio descubrimos juntos qué dice el texto.

El evangelio de Marcos comienza con un prólogo (Mc 1,1-13) que introduce la actividad de Jesús y que leeremos entre este segundo domingo de Adviento y el domingo del Bantismo del Señor. Centrándonos en el pasaje de hoy desubrimos que el primer versículo hace dos afirmaciones sobre Jesús, que serán muy importantes en toda la obra del evangelista.

La afirmación inicial del evangelio según san Marcos es que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (Mc 1,1). Es el «ungido» (eso significa la palabra «mesías» en hebreo y “Cristo» en griego), el enviado por Dios para salvar a su pueblo, pero su verdadera identidad sólo se revela en la cruz. Sólo en ella queda claro que es el Hijo obediente a la voluntad del Padre.

Por lo que llevamos diciendo no es difícil descubrir que en el primer versículo del evangelio de Marcos queda enunciada la misión y la verdadera identidad de Jesús, aunque luego se irá desvelando y precisando a lo largo de todo el evangelio. De esa identidad habla la predicación de Juán Bautista (Mc 1,2-8), que es uno de los personajes más significativos del Adviento.

El «evangelio» o Buena Noticia de Jesús se inicia con la predicación de Juan Bautista. Su misión, enunciada con una cita del Antiguo Testamento, es la de preparar el camino al Señor. Por tanto, es un mensajero que está en función de otra persona mayor que él y que se entiende con referencia a ese otro. Los lectores cristianos sabemos que habla de Jesús, pero en el relato esto no ha sido revelado todavía.

Se dice que la predicación de Juan consistía en una llamada a la conversión acompañada de un bautismo en el Jordán que ratificaba la decisión a cambiar de vida y ofrecía el perdón de los pecados. Es importante observar también los escenarios en los que, según Marcos, Juan predicaba y bautizaba, porque el desierto y el Jordán son dos lugares relacionados con el éxodo de los israelitas hacia la tierra prometida. Si antaño el pueblo de Israel fue puesto a prueba y purificado, ahora el Bautista hace una nueva llamada a la purificación y a la conversión.

Por otra parte, llama la atención que se describa la vestimenta de Juan Bautista, porque no es algo común en el evangelio. Pero aquí el evangelista está señalando a Juan como el nuevo Elias. Él es el gran profeta que, según la tradición judía, debía volver antes de la llegada del Mesías. Su forma de vestir, en consonancia con el mensaje que predica, habla de austeridad y renuncia.

Juan es sólo un mensajero o precursor, pero su anuncio tiene carácter de urgencia, es decisivo y a nadie puede dejar indiferente.

Según los profetas del Antiguo Testamento, la fuerza y el don del Espíritu son señales que identificarían al Mesías esperado. Juan recuerda esto y, haciendo una comparación consigo mismo, deja claro que ni siquiera se considera digno de ser siervo del Mesías al que anuncia.

Está claro que el evangelista muestra una y otra vez la relación entre el Bautista y Jesús. Juan señala con el dedo hacia alguien que es más fuerte que él y que bautizará con Espíritu Santo. Su anuncio y testimonio despiertan en nosotros el deseo de acoger al Señor que viene.

2. Meditación (meditatio). Lo que el texto me dice

Permite que lo leído baje hasta el corazón y encuentre en él un centro de acogida donde pueda resonar con todas las vibraciones posibles. Es Dios mismo quien te atrae y te habla al corazón. Se trata de una “rumia” -ruminatio- que va haciendo que la Palabra vaya calando dentro, hasta quedar del todo hecha carne propia. Déjate seducir por la Palabra. Sigue sus hondos impulsos. Quédate con algún verso o frase.

Juan el Bautista no es sólo un personaje del pasado. Su mensaje de conversión y su anuncio del Mesías, su modo de vivir y su predicación apuntaban a Jesús. En este Adviento se dirige a cada uno de nosotros.

Juan Bautista fue la voz que anunció la llegada del Mesías. Según el pasaje del evangelio que hemos leído, le caracterizaban la austeridad, la humildad… ¿Qué actitudes del Bautista podemos hacer nuestras en este Adviento?

La certeza de que el Mesías llegaba configuró el estilo de vida de Juan ¿Hasta qué punto Jesús está ocupando un lugar decisivo también en mi vida?

El bautismo de agua es sustituido por el Bautismo en Espíritu Santo, que abre a la humanidad a una vida nueva y definitiva. ¿Qué motivos de esperanza nos sugiere el bautismo en Espíritu Santo? ¿ y otros aspectos del texto?

3. Oración (oratio). Lo que yo digo a Dios y lo que Dios me dice a partir del texto.

Habla ahora a Dios. La oración es la respuesta a las sugerencias e inspiraciones, al mensaje que Dios te ha dirigido en su Palabra. Haz silencio dentro de ti y acoge las palabras de Jesús en tu corazón. Ora con sinceridad con confianza. Orar es permitir que la Palabra, acogida en el corazón, se exprese con los sentimientos que ella misma suscita: acción de gracias, alabanza, adoración, súplica, arrepentimiento… Es el momento de la celebración personal y comunitaria. Sobre todo, deja hablar a Dios nuestro Padre. Practicando estas palabras, terminarás por transformarte en El

La Palabra leída y meditada nos lleva a comprender nuestra historia, nuestro paso por el mundo, desde los planes de Dios. Y aun sabiéndonos indignos, como Juan, nos brota del corazón la oración agradecida porque se ha fijado en nosotros para continuar anunciando a todas las gentes nuestra esperanza en el Señor que viene.

Oramos espontáneamente compartiendo nuestra ORACIÓN con los demás miembros del grupo.

Cantamos juntos “Preparar el camino al Señor”

PREPARAD EL CAMINO AL SEÑOR

Y ESCUCHAD LA PALABRA DE DIOS. (BIS)

Voz que clama en el desierto,

preparad el camino al Señor.

Haced rectas todas sus sendas,

preparad el camino al Señor.

4. Acción misionera (actio). Hágase en mi según tu palabra

Todo encuentro con el Señor de la vida, presente en su Palabra, culmina en la misión. Hay que cumplir la Palabra, para no ser condenado por ella. La Palabra, si se ha hecho con sinceridad los pasos anteriores, posee luz suficiente para iluminar nuestra vida, y fuerza para ser llevada a la práctica. El fruto esencial de la Palabra es la caridad. Deberíamos acabar pronunciando las palabras de la entrega misionera del profeta ante el Señor, que pide nuestra colaboración : “Aquí estoy, envíame” (Is 6,8). María, tras escuchar la Palabra y darle su aceptación, se puso en camino (Lc 1,39).

“Apareció Juan Bautista en el desierto predicando un bautismo de conversión”. ¿En qué aspectos tendríamos que tomar en serio la llamada de Juan y cambiar de mentalidad y de actitudes? ¿Por dónde podemos comenzar?

“Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo”. ¿Cómo puedo participar de la misión de Juan Bautista como precursor?

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