“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca”.

Poco a poco nos vamos acercando a la Navidad. Y la vorágine de estos días puede ser un buen indicador para saber y darnos cuenta de los cimientos en los que se sustenta la construcción de nuestra vida y, sobre todo, nuestra vida de fe.

Si para tI son más importantes las comidas de empresas o familiares, los regalos, las luces, las fiestas y otras tantas cosas que encubren el verdadero sentido de la Navidad, quiere decir que tu vida de fe se está edificando sobre arena y no sobre roca firme.

Siempre estamos a tiempo de cuidar nuestra vida espiritual y de seguir edificándola sobre roca sólida. 

Sé fiel a tu oración diaria, a tu encuentro diario con la Palabra, a tu vivir frecuentemente la Eucaristía. Celebra en este tiempo de Adviento el sacramento de la Reconciliación. Hazte en este tiempo más sensible y cercano o cercana a las personas que sufren, que pasan hambre, que tienen necesidad de tí.

Que este tiempo de Adviento te sirva para parecerte a aquel hombre sensato del Evangelio que edificó su casa sobre roca. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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