“Dijo Jesús a sus discípulos: suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va a buscar la perdida?… Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”.

Te invito a que escuches atentamente las palabras de Jesús, que abiertamente se pone de parte del pecador, representado en la oveja descarriada. 

Te invito también a contemplar las reacciones y los gestos de Jesús motivados por esta oveja descarriada:

     1: Deja las noventa y nueve en el campo.

     2: Va en busca de la descarriada.

     3: No para hasta encontrarla.

     4: Se la carga sobre los hombros muy contento.

     5: Se alegra más por haberla encontrado que por tener seguras a las noventa y nueve restantes.

Contempla estas reacciones y gestos de Jesús porque todos ellos te sumergen en la grande e infinita misericordia de Dios Padre.

El Padre nos quiere a fondo perdido y busca continuamente a quien se aleja del camino. 

Siéntete hoy oveja y pastor: 

  + oveja, porque necesitas de la misericordia del Buen Pastor

  +pastor, porque también tú has de buscar a tus hermanos.

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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