“El que tenga oídos que escuche”.

Una de las figuras que llena el tiempo de Adviento es la de Juan bautista. es el hombre austero, verás y fiel. Es quien señala a Jesús como Mesías como hijo de Dios y como salvador del mundo. su grandeza consiste en finalizar un largo camino de promesas de Dios y señalar la realización de esas promesas.

Juan Bautista es como la bisagra entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Por eso salta de gozo en el seno de su madre cuando escucha el saludo de María, la mujer nueva que lleva en su seno al hombre nuevo, que es Jesús.

Como cristianos, podemos tomar ejemplo de Juan el Bautista. 

En nuestro bautismo Dios nos llama por nuestro nombre para una misión concreta: la de anunciar también a Jesús preparando sus caminos en todos los hombres.

Ten oídos para escuchar la voz del Bautista que te señala a Jesús. 

Y ten también los labios bien dispuestos para anunciarle . 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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