“Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron y oir lo que oís, y no lo oyeron”.

El tiempo de Adviento es un tiempo en donde renovamos la esperanza y la alegría.

Esperanza, porque esperamos lo que ya tenemos. Alegría, porque vemos y podemos palpar lo que esperamos. 

Los contemporáneos de Jesús tuvieron la gran suerte de escucharle, de verle, de tocarle… Pero también nosotros no somos menos agraciados. Porque también nosotros lo podemos escuchar, lo podemos ver y lo podemos palpar.

Recuerda aquellas palabras de Jesús: “En verdad os digo que cuanto hicistéis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicistéis”. 

Intenta vivir el Adviento con la esperanza de poseer ya lo que esperas. 

Jesús está presente en esos pequeños de los que nos habla el Evangelio. 

Dichosos tus ojos si a Él lo ves en los que ves.

Busca a Dios en los demás. Confía porque está presente en todos. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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