La primavera árabe, así fue llamada, provocó en algunos países del norte de África (Túnez, Libia y Egipto) un movimiento popular que se tradujo en revueltas y clamores en favor de espacios de libertad. El curso posterior de los acontecimientos no ha convertido aquellas demandas en realidades. Hedi, viento de libertad es una película ambientada en el Túnez actual, posterior a aquel movimiento reivindicativo, que parece decirnos que las cosas no cambian fácilmente y la tradición y las costumbres tan firmemente arraigadas se imponen tozudas y acaban por imponer sus puntos de vistas. El realizador Mohamed Ben Attia cuenta la historia de un joven tunecino, empleado en un concesionario de automóviles, poco resuelto y de escasa iniciativa, que va a casarse con Khedija, una joven que su madre, omnipresente en su vida, le ha buscado. En las fechas próximas a su boda, el director del concesionario le envía a una zona turística a trabajar porque las ventas de coches escasean. Alojado en un hotel y desinteresado en realidad de sus gestiones como vendedor (que tampoco resultan muy halagüeñas) pasa el tiempo en la playa o deambulando por las instalaciones del establecimiento. Esos días previos a su matrimonio conoce a Rym, una chica que trabaja organizando actividades de animación para los turistas alojados en el hotel. Su carácter desinhibido, entusiasta y alegre capta pronto la atención de Hedi y el interés se va convirtiendo en amor.

El protagonista ve en la joven animadora un reflejo de lo que ansía: alguien que sigue sus impulsos y no se deja atrapar por las convenciones sociales y las tradiciones que imponen modos de conducta. Y en esta situación, Hedi se ve involucrado en una disyuntiva, la obligación de elegir un camino, sea la tradición en forma de una boda impuesta y el sometimiento a las decisiones de una madre autoritaria, o la libertad y el espíritu libre que le ofrece Rym.

La película discurre con sencillez, de modo que las elecciones formales no entorpecen el relato. Ha sido producida por los hermanos Dardenne, artífices de algunas películas más comprometidas con quienes, en el contexto de la sociedad europea, se plantean sus vidas como respuesta a los retos personales que la propia realidad les presenta. En el contexto norteafricano, Hedi intenta ser materia de reflexión y búsqueda de nuevas formas de vida más esperanzadas y libres.

Antonio  Venceslá, cmf

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