“Mi casa es casa de oración pero vosotros la habéis convertido en una cueva de bandidos”. 

Una tendencia muy humana y de todas las épocas, también de la nuestra, es intentar controlar a Dios, pensando que así no nos controla Él a nosotros.

Por eso localizamos su presencia en un lugar y les dedicamos unos tiempos determinados. Pero Dios siempre nos desborda y se sale de nuestros humanos esquemas.

Él no necesita de templos materiales porque su verdadero templo es el corazón de cada ser humano. 

Ni tampoco necesita de tiempos determinados porque el culto que Él quiere es en espíritu y en verdad.

Por supuesto que es necesario que tengamos lugares y tiempos especiales para encontrarnos con Él. 

Pero nunca perdamos el sentido: cada persona es una piedra viva del santuario que Dios quiere.

Tú eres también una de esas piedras vivas. Que el santuario de tu corazón sea lugar donde continuamente permanezca el Señor. 

Pídele que lo limpie de todo aquello que te estorba para encontrarte con Él y que arroje de él todo aquello que lo puede convertir en un mercado o en un banco de negocios. 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.