«Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos»… El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio». Entonces el señor dijo al criado: «Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa».

La Iglesia «ha nacido en salida», nos dice el Papa Francisco. 

Y también el Papa nos dice que prefiere una «iglesia herida a una iglesia enferma».

No hacemos Iglesia cuando nos concentramos y nos contentamos con hacer siempre lo mismo y siempre con los mismos porque la misma rutina nos va poniendo enfermos.

La Iglesia es misionera por naturaleza. Y hoy, como siempre, tiene que salir a las plazas, a las calles, a los caminos, a los cruces y senderos anunciando que el banquete del Reino de Dios ya está preparado.

La Iglesia tiene que salir a «las periferias» en donde se encontrará con los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos. Esas «periferias» que nos pueden herir pero que también nos curan de muchas otras enfermedades.

Piensa hoy en algunas de esas «periferias» a las que tú puedes salir y atender: necesitados de amor, de compañía, de alimentos… 

«Periferias» del mundo de los jóvenes, de los ancianos, de la familia… 

Atrévete a acercarte a ellas y anuncia allí con tu testimonio la alegría del Evangelio.

El banquete del Reino ya está preparado. Disfruta participando e invitando a él.

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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