«Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza… Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

A todos nos gustan las seguridades. Nos gusta saber a dónde vamos. Nos gusta estar seguros en dónde estamos. Queremos seguridad en el trabajo. Queremos seguridad en la salud. Queremos, en definitiva, vivir seguros y tener un «dónde» en donde vivir.

Pero seguir a Jesús conlleva muchas veces no saber dónde Jesús nos quiere, dónde Jesús nos llama, dónde Jesús quiere que estemos.

Jesús no tiene «dónde». Porque el «dónde» de Jesús está allí donde mejor se pueda servir, donde más falta haga el servicio y donde más necesaria sea la entrega.

Sigue a Jesús con la absoluta confianza de que serás feliz en el «donde» que Él te vaya indicando.

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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