Juventino Rodríguez es un misionero claretiano de Bética que realiza su labor misionera en la actualidad en Cuba, que pertenece a la Delegación de Antillas. Al final del curso que ha terminado compartió con nosotros un significativo testimonio del último año que ha vivido en aquella Misión (esta carta y otras podéis encontrarlas también dentro de la publicación “Misioneros de allá”). Lo reproducimos aquí y aprovechamos para pedir al Señor por aquella Delegación y por todas las actividades pastorales que la Congregación desarrolla en ella:

Estos últimos días de junio me hablan de un año de excepción… comunitaria. Desde el pasado 23 de julio he vivido solo en la Comunidad de Songo La Maya. He tenido un poco de rubor en manifestar abiertamente esta circunstancia, por considerar una excepción que nunca me tocaría vivir. Por eso, cuando me comunicaron el destino, tardé en hacerme a la idea, al
considerar que no me resultaría fácil integrarla en mi larga vida claretiana. Y ya ha pasado un año… en el que ha pesado demasiado esta inmensa parroquia Purísima Concepción de Ti Arriba que tiene 1.552 kilómetros cuadrados, unos 140.000 habitantes y un montón de poblaciones y poblados, con 18 comunidades… cada uno con su propia vida y también
con su espontánea confianza como saludo frecuente: “Padre, nos tiene votados”. Y yo respondiendo: “Y es verdad, pues saben que estoy solo”. Y de manera casi inadvertida se iban multiplicando las actividades, las preocupaciones, las visitas… y también el cansancio y el agotamiento físico. Y este activismo pastoral lo he vivido con cierta ansiedad, facilitado por no tener la referencia comunitaria tan esencial en nuestra vida misionera claretiana que pide tiempo, dedicación y presencia. A veces pensaba para mí, quizá exagerando un poco, que esta experiencia la tenía que vivir como quien vive temporalmente sin algo vital como
la vida comunitaria. Esta preocupación se extendía también al saber que en varias comunidades de nuestra Delegación sólo
estaban dos claretianos. Por otro lado, las orientaciones recibidas para paliar esta carencia… tampoco se han realizado totalmente como estaba previsto… Aún así, ha sido muy positivo el haber estado anteriormente en la parroquia y conocer a la gente, lo que ha facilitado continuar la tarea claretiana recibida. Quiero desde aquí expresar mi fraterno agradecimiento a cuantos me animaron a vivir claretianamente esta experiencia singular.

Juventino Rodríguez, cmf

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