“Fueron a su encuentro dos endemoniados salidos de los sepulcros; eran tan violentos que nadie se atrevía a pasar por aquel camino”.

Nos dice el Evangelio de hoy que desde los sepulcros dos endemoniados corren al encuentro de Jesús. Son dos hombres que, aunque vivan, están muertos. Ellos no viven con la gente, sino que su morada está en los sepulcros.

El poder de Jesús arroja de ellos la posesión diabólica que los encadenaba y que los hacía peligrosos para todos aquellos que a ellos se acercaran. 

Cuántas veces en nuestra vida moramos y andamos también entre los “sepulcros” poseídos por mil “diablos” que nos atormentan. 

Nos atormentan y nos poseen los “diablos” de la tristeza, de la desesperanza, del miedo, de la desilusión, del odio, del rencor… 

Sal también tú hoy al encuentro de Jesús. Él es más fuerte que todos tus “sepulcros” y que todos tus “demonios”. 

Podrás también salir alegre y contento porque Jesús, con su fuerza y su poder, arroja de tí todo aquello que te hace vivir encadenado. 

Buenos días.

Antonio Sajuján, cmf

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