Esta semana tenemos una buena lista de santos, testigos y mártires, maestros de espiritualidad que a todos los que seguimos a Jesús nos habrían de ser buenos “influencers”. Entre ellos el primer Apóstol que se juega la cabeza por el Maestro: Santiago el Mayor, Patrón de España. También podríamos acordarnos de Joaquín y Ana, padres de la Virgen María y que son figura de todos los abuelos, convertidos hoy en la más de las veces en evangelizadores de sus nietos.Pero si en alguien nos detenemos es en José María Ruiz Cano (1906-1936), misionero claretiano, sacerdote, que es uno de los muchos mártires que nuestra Congregación tiene (próximamente, el 21 de Octubre, serán beatificados 109 en la Basílica de la Sagrada Familia). Murió el 27 de Julio de 1936 en Sigüenza, un día antes de que también lo hicieran Tomás Cordero y otros 13 seminaristas, estos en Fernán Caballero.

El Padre Ruiz Cano se tomó en serio aquello de “dar la vida” por los demás y, desde el primer momento en que el peligró se cernió sobre sus estudiantes no dudo en hacer todo lo posible por defenderlos e, incluso entregarse por ellos. Suya es la estremecedora oración ante una imagen del Corazón de María que aún conservamos en la Provincia Bética: “Si queréis, Madre, una víctima, aquí me tenéis; escogedme a mí, pero no permitáis que suceda nada a estos inocentes que no han hecho mal a nadie

(Podéis leer un resumen de la historia de los Martíres de Fernán Caballero y Sigüenza desde aquí
Y una galería de fotos de los mismos desde aquí).

¿Y tú? ¿Por qué causas darías la vida? ¿Hasta dónde estás dispuesto entregarte por aquello que realmente merece la pena? ¿Cuánto de defensor tienes de los débiles y vulnerables?

 

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