Queridos lectores:
 
Dice el Evangelio que después de una misión encomendada por Jesús a los apóstoles, Él les dijo: “Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco”. El descanso es necesario para el misionero, pues ayuda a reponer fuerzas. Tenemos que hacer un parón de vez en cuando para darle aliento a nuestro cuerpo y a nuestra alma. El mes de julio es el momento pensado para este descanso y otras cosillas más… Nos volvemos a encontrar, D. m., para el primer sábado de agosto. Entre tanto os dejo esta refrescante imagen de gotas de rocío para este cálido tiempo de estío. Recibid mis bendiciones y un cordial abrazo.
 
Juan Antonio Lamarca, cmf.

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