1 de Mayo, día internacional de los trabajadores.

        Pero también, en muchos lugares el 3, se celebra la tradicional Cruz de Mayo.

        Trabajo unido a Cruz.

        Ciertamente, tener un trabajo indigno o simplemente no tenerlo, ¡es una cruz!

        Y todo esto en los cincuenta días donde Dios ha prometido que toda cruz tendrá su Pascua, que las cruces no tienen la última palabra, sino su Reino.

        En estos días, en mi oración estoy presentando a los muchos que conozco que están en el paro o tienen un contrato basura o un trabajo en negro o les están explotando o… y se tienen que conformar porque “esto es lo que hay”, para que no pierdan la Esperanza en que lo definitivo no es lo que viven, sino lo que viene de Dios, su Reino, ese Otro Mundo que es Posible.

        Pero también me estoy sintiendo removido a no vivir la Pascua y mi vida solo desde la Esperanza, sino como una llamada al Compromiso de aportar mi granito de arena diario, no solo para ir orando, sino con el mazo dando para sumar mi esfuerzo al de otros cristianos y al de Dios, para que cada vez sea más posible este Otro Mundo, su Reino.

        ¿Te quieres apuntar?

Equipo de Redacción

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