Santa Catalina de Siena es la patrona de la Comunidad Europea, aunque la pionera de la cristiandad continental eureoasiafricana fue Catalina de Alejandría, mártir. Francisco no le tiene miedo a la muerte; yo tampoco. La Catalina de Siena, de la baja Edad Media, capaz de evangelizar al papado en discordia de Aviñón, me otorga un sublime ejemplo de audacia y de libertad: la fuerza – como a la gran Teresa de Alba , mi doctora preferida-, se la da la Trinidad: tres mujeres revestidas de Dios…

“Tú, Trinidad eterna -escribe la de Siena-, eres el Hacedor y yo la hechura, por lo que, iluminada por ti, conocí en la recreación que de mí hiciste por medio de la sangre de tu Hijo unigénito, que estás amorosa de la belleza de tu hechura… Tú, el vestido que cubre mi desnudez; tú nos alimentas a nosotros, que estábamos hambrientos, con tu dulzura, tú que eres la dulzura sin amargor ¡oh Trinidad Eterna”.

Sal del  retiro de la contemplación -parece que le dice una voz misteriosa-  y dedícate a dar constantemente testimonio de la Verdad, como fiel Dominica de Domingo de Guzmán. Recuerdo que fue en este día cuando me solté a hablar, hace ya 55 años. Hoy las Dominicas de mi pueblo quebrantan vrtualmente la clausura y me dan ejemplo, lo mismo que Teresa, autodidacta decidida, a ir a tierra de moros, como Catalina de Alejandría, o como el papa Francisco.

Antonio Bolivar, cmf

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