2017-05-12-GabrielPonce-01

Hace unos días traíamos a estas páginas el testimonio de uno de los nuevos sacerdotes claretianos de la Provincia Bética, Alejandro Rosales. Hoy comparte con nosotros unas palabras Gabriel Ponce Carpintero, en torno a lo que supuso para él la celebración de su ordenación.

El 22 de abril fue un día de comunidad, una comunidad amplia y variada que hace que la vida sea más fraterna y más de Dios. Muchas personas se reunieron en la parroquia San Antonio María Claret de Sevilla para celebrar con alegría unas ordenaciones diaconales y sacerdotales, y cada uno aportaba algo diferente: los misioneros claretianos, que fueron muchos, aportaron la alegría y la esperanza de que siga habiendo jóvenes en la Congregación; los jóvenes de la Provincia Bética aportaron la fuerza de los que tienen deseos de una vida mejor; los profesores y alumnos aportaron el sentido de nuestra misión en el colegio; los familiares aportaron… lo que solo la familia puede aportar.

Una ordenación es fruto del esfuerzo de muchas personas, de la dedicación y la oración de otros, de la escucha de los que te aguantanetc… y espero que el futuro también esté marcado por otros, y en el horizonte, siempre el Otro.

Le pedimos al Buen Pastor, que ha llamado a Gabriel a su servicio como sacerdote, que le conceda el don de ser para muchos instrumento de la Gracia de Dios.

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