Gotas-ElPadre-01

La “gota” que presento en esta ocasión es la imagen del “padre”.

Se trata de una imagen con una profunda resonancia bíblica (cf. Mt 6,9; Jn 17,1; Rm 8,15), aunque con matices diferentes utilizada por Claret. En todo caso, al igual que en el texto sagrado, se refiere a Dios.

Claret la utiliza en el n. 204 de la Autobiografía hablando de la mayor gloria de Dios como uno de los dos grandes fines que le movían a la predicación. Dice así: “Si vierais a vuestro padre que le dan de palos y cuchilladas, ¿no correríais a defenderle? ¿Y no sería un crimen el mirar con indiferencia a su padre en tal situación? ¿No sería yo el mayor criminal del mundo si no procurara impedir los ultrajes que hacen los hombres a Dios, que es mi Padre? ¡Ay, Padre mío! Yo os defenderé, aunque me haya de costar la vida”.

Claret, al hablar de Dios como “padre”, tenía que tener presente la imagen de Don Juan Claret, su padre biológico. De él decía un periódico de la época dando la noticia de la consagración episcopal de su hijo en la catedral de Vic: “se ha visto en lugar preferente al padre del Ilmo. Claret y una hermana y hermano mayor, que, tan humildes y sencillos como él, estaban enajenados de alegría y eran la envidia de todos; particularmente su padre, ya anciano y con su vestido de humilde artesano”. ¡Que bella imagen para hablar de Dios: vestido de humilde artesano!

El fondo es el mismo de la imagen anterior del “noble caballero”: defender el honor de Dios. El nombre y el honor de Dios debemos defenderlo hasta poner en riesgo la vida. El cristiano debe ser la “sal del mundo” (Mt 5,13) y ha de resultar incómodo. No podemos andar “con medias tintas”; recordemos que en tiempos de Jesús el nombre de Dios no se podía pronunciar por un reverente respeto, y hoy es fácil encontrar a quien banaliza su nombre y su presencia en la eucaristía, la palabra, los pobres, el matrimonio… Arriesgar la vida en esta defensa implica someternos al ridículo, al desprecio e incluso a la marginación. Si en nuestra vida apostamos por Dios, que sea de verdad y hasta las últimas consecuencias. He llegado a conocer personas que han perdido su puesto de trabajo por no subyugarse a campañas laicistas dentro del mismo.

Es sorprendente que Dios, el Omnipotente, se exponga a ser defendido por su criatura; con ello prueba su fe y amor. Por eso, allí donde estés, ¡defiende a tu Padre, defiende a tu “humilde artesano”!

Juan Antonio Lamarcacmf.

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